Hoy os quiero presentar a una parte de vuestro cuerpo que aún no habíais tenido el placer de ver en todo su esplendor: el intersticio! Y pensareis, pues si llevamos la tira de años estudiando el cuerpo humano, ¿cómo puede ser que haya una parte de él que aún no conozcamos?

Pues muy sencillo, porque en la preparación de la muestra para el microscopio estábamos cambiando su estructura. Por eso es tan importante entender bien las técnicas de microscopía y qué problemas puede tener cada una. Si no nos puede pasar como con las fotos perfil de facebook, instagram o tinder, cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia…

Pero entremos en materia, aquí os presento al intersticio, bien guapo, en la nueva foto que se ha hecho a la izquierda y en las dos imágenes de la derecha como lo veíamos previamente:

Fig. 1 Intersticio con el nuevo método de preparación a la izquierda y con el método tradicional a la derecha, las zonas marcadas con asteriscos son zonas llenas de fluido que antes las veíamos colapsadas formando una maraña densa.

¿Y cual es la importancia de este descubrimiento? Primero pongámonos en contexto. Ya sabíamos que la matriz extracelular es la estructura que da soporte a las células y que permite el intercambio de todas las sustancias que pueda necesitar  (nutrientes, factores de crecimiento, moléculas de señalización celular… ) y que sus componentes básicos son polisacáridos y proteínas fibrosas (por ejemplo el colágeno).

Para llevar a cabo las funciones que hemos mencionado, en la matriz extracelular tenía que haber un líquido llamado «fluido intersticial».  Y aquí está la clave, el intersticio es el punto de conexión del sistema circulatorio (el sistema circulatorio es un sistema cerrado, es decir, las células de nuestro cuerpo no están en contacto directo con la sangre), del sistema linfático (parte importante del sistema inmunitario) y de todas las sustancias que puedan secretar las células. Vamos que es un punto de interconexión importante.

Esta nueva estructura y el fluido intersticial es lo que se ha podido ver en el artículo Structure and Distribution of an Unrecognized Interstitium in Human Tissues. En la figura 1 el la parte izquierda vemos el fluido intersticial, marcado con asteriscos, contrasta con la parte derecha en la que solo vemos una maraña de fibras de colágeno. Este descubrimiento se llevó a cabo gracias a un técnica llamada «endomicrosocpía láser confocal» y es un aparato bastante sencillo como este:

Este aparato permite observar en pacientes vivos imágenes como la siguiente:

En la imagen B se puede intuir un patrón reticular en la matriz extracelular que no cuadraba con las imágenes que se obtenían en las biopsias hasta el momento. Como no acababan de entender porqué pasaba esto, realizaron más experimentos. Hasta que se les ocurrió congelar las muestras de las biopsias antes de tomar las imágenes, ese fue el momento ¡eureka! De esa manera consiguieron preservar la estructura del tejido vivo en el tejido biopsiado (Fig. 1)

¿Y que implicaciones puede tener este descubrimiento? De momento hemos visto que la composición del líquido intersticial cambia en procesos genéricos de inflamación y en enfermedades como enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca y fibrosis. Por tanto habrá que seguir investigando, en un futuro puede que sea interesante analizar el líquido intersticial de cara al diagnóstico de enfermedades. La otra gran aplicación que puede tener a corto/medio plazo es ayudar a frenar la metástasis en cáncer ya que en este trabajo se ha podido observar cómo las células cancerosas se pueden infiltrar en el intersticio y propagarse a través de él.

Así que nada, otro pequeño/gran avance para la ciencia, que nos enseña que todavía puede haber sorpresas en las cosas que pensábamos que conocíamos bien 🙂

P.D: Os recomiendo escuchar hablar a Alberto Aparici en la brújula sobre este tema, como siempre muy interesante.