Los investigadores James PAllison y Tasuku Honjo han recibido el premio nobel de medicina por descubrir la manera de activar nuestras propias células en la lucha contra el cáncer. 

La palabra cáncer engloba muchas enfermedades diferentes, todas caracterizadas por crecimiento incontrolado de las células. Para eliminar las células cancerosas existen distintos tratamientos: cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal, etc.

Células cancerosas creciendo sin control.

Aunque en los últimos años se ha incrementado la tasa de supervivencia para muchos tipos de cáncer, aún queda mucho trabajo por hacer.  

Evolución de la tasa de supervivencia a los 5 años para distintos tipos de cáncer.

Ante una situación de crecimiento descontrolado de las células de nuestro cuerpo, el sistema inmunitario será el primero en intentar acabar con las células que crecen sin control. El sistema inmune es muy complejo y tiene muchas maneras para defenderse ante una agresión. Pero serán los linfocitos T (un tipo de glóbulo blanco) los principales encargados de eliminar a las células tumorales.

Glóbulo rojo (izquierda), plaqueta (centro) y linfocito T (derecha).

Una de las dificultades que tiene nuestro sistema inmunitario para atacar a las células cancerosas es que, estas células pertenecen a nuestro propio organismo. Por tanto, la membrana celular presenta moléculas que también poseen las células sanas, camuflándose contra el ataque de los linfocitos T. 

Inmunoterapia basada en anticuerpos: descubrimiento de James P. Allison

James P. Allison estaba estudiando un receptor asociado a la membrana de los linfocitos T llamado CTLA-4, cuando descubrió algo que le sorprendió, la activación de este receptor bloqueaba la respuesta inmune. Muchos investigadores pensaron que activar más este receptor podría ser útil para tratar enfermedades autoinmunes, pero Allison se planteó algo diferente. ¿Qué pasa si bloqueamos el receptor utilizando anticuerpos? Lo que encontró fue que, al bloquear el receptor con un anticuerpo anti-CTLA-4, los linfocitos recuperaban la capacidad de atacar a las células cancerosas. ¡Bingo! 

Mecanismo de acción de CTLA-4: A la izquierda, la célula presentadora de antígenos se une al receptor CTLA-4 y no hay respuesta inmunitaria (el receptor funciona como un «freno»). A la derecha el anticuerpo bloquea la unión a CTLA-4 y el linfocito T atacará a las células tumorales.

Tras probar la efectividad de este tratamiento en ensayos clínicos en melanoma (cáncer de piel), fue aprobado por la FDA en 2011 y por la Agencia Europea de Medicamentos en 2012. El medicamento conocido como Ipilimumab, no está exento de efectos secundarios ya que entre un 10 y un 20 por ciento de las personas que son tratadas desarrollan reacciones autoinmunes adversas debido a una sobreactivación de los linfocitos T. 

Investigaciones de Tasuku Honjo

En paralelo, Tasuku Honjo estaba trabajando con otro receptor de los linfocitos T llamado PD-1, el cual también actúa como un “freno” en la respuesta inmunitaria. Los primeros ensayos con distintos tipos de cáncer en animales resultaron prometedores. Pero la gran noticia llegó en 2012 ¡Se había conseguido la remisión del cáncer en pacientes con metástasis! En estos pacientes todos los tratamientos conocidos habían fallado y esta nueva terapia abría un nuevo horizonte de esperanza. 

Mecanismo de acción de PD-1: A la izquierda, la célula tumoral se une al receptor PD-1 y no hay respuesta inmunitaria (el receptor funciona como un «freno»). A la derecha el anticuerpo bloquea la unión a PD-1 (también se puede bloquear el ligando PD-L1) y el linfocito T atacará a las células tumorales.

Hasta la fecha, la terapia con anticuerpos para PD-1 ha resultado eficaz para el tratamiento de distintos cánceres:  pulmón, riñón, linfoma de Hodgkin, cáncer colorrectal… Y con menos efectos secundarios que los inhibidores de CTLA-4. 

Inmunoterapia combinada

Los últimos estudios indican que la combinación de inhibidores de CTLA-4 y PD-1, son más efectivas (ya que cada uno tiene un método de acción distinto) y tiene menos efectos secundarios que la terapia con un solo inhibidor.  

Existen muchos más receptores que modulan la respuesta inmune, sobre los cuales ya se están realizando experimentos. Para algunos ya se han desarrollado medicamentos y otros muchos se encuentran en fase de ensayo clínico. Todo ello nos hace ser optimistas de cara al futuro y pensar que, con más investigación, en unos años seremos capaces de curar a muchas personas para las que a día de hoy no existe tratamiento.